Club de Verano 2021 – primer reporte

El 4 de enero partieron las mañanas de verano del Club del Bosque Valdiviano.

 

El lunes a primera hora estábamos listos para recibir a niñas y niños de entre 2 a 9 años, los que por dos semanas asistían a disfrutar del entorno natural y las propuestas de nuestro equipo de profesores y profesoras.

Siempre al aire libre y en contacto con la naturaleza, se combinan actividades dirigidas, actividades intencionadas y juego espontáneo y autodeterminado. La idea es aprovechar la energia y la iniciativa propia de los niños y niñas para que sus experiencias los haga sentirse felices, motivados y plenos.

El grupo se dividió en dos, los más pequeños, de dos a cuatro años y los más grandes de 6 años o más. Esta división es flexible, ya qué también depende de los intereses y capacidades del cada uno. De hecho, Manuel, de 2 años, ha circulado entre los 2 grupos caminando con su chupete y comiendo naranjas a sus anchas y Domingo de cuatro años que se integró muy bien con el grupo de los mayores.

Algunos niños/as tienen interés natural por trepar, otros prefieren pintar, jugar con agua, recolectar, agrupar, buscar insectos o mirar ranitas, lo importante es que en el bosque hay espacio para todos.

Los más pequeños comienzan el día en un círculo, cantando canciones y comentando el clima, el día de semana y sus experiencias personales, luego practicamos la caminata con cuerda hasta el lugar donde formamos una media luna y Mariana (nuestra Educadora de Párvulos estrella) lee un cuento genial.

 Comemos la colación sentados en el pasto, donde todos toman agua y abundan las frutas, y al terminar los niños tienen tiempo y mucho espacio para el juego libre. Ahí es cuando conocemos sus preferencias, sus características, sus habilidades particulares, el momento en que van un paso más allá e intentan escalar más alto (Elena y Gael cada día más), recolectar las semillas más pequeñas (en particular Laura), cocinar con barro (Lalita feliz), trasvasijar agua y revolver sopas de hojas (Nina con sonrisa constante), o sentarse a conversar en un tronco por mucho rato (los muy amigos Lina y Manuel). Ana pinta con carbón mientras Lucia, Antonio, Facu saltan desde un tronco muy alto. José, al principio sólo se quedaba un ratito con su mamá y ahora toda la mañana feliz!

Un poco antes de que lleguen los padres nos acercamos al lugar de encuentro donde pintan piedras, pegan hojitas y semillas o siguen corriendo alrededor. ¡Una semana redondita!

Los mayores comienzan el día jugando libremente, se organizan y un gran tronco cortado es el lugar indicado para instalar la tienda y vender piñas. Amalia, Domingo y Felipe recolectan piñas y Juan Domingo con el Jose son los encargados de venderlas. Por mientras la Elo y Clara van en búsqueda de flores silvestres para decorar la tienda. Un poco más allá se puede ver a Rayén y Violeta que están a cargo del restaurante cuya especialidad son las piñas asadas. León y Manu corren de un lado a otro y pasan a comer al restaurante,  mientras Aisel, Trini y Emilia disfrutan conversando y ayudando a sus compañeros.

Se pasa muy rápido el tiempo y llega la tan esperada colación que disfrutan bajo los árboles mientras conversan y juegan. Luego, nos reunimos y comenzamos la caminata y excursión.

Tras una semana ya hemos recorrido gran parte del entorno, disfrutando de cada rincón y deteniéndonos en distintas estaciones para jugar con agua, leer, realizar algún juego dirigido, descansar, buscar y mirar ranas, escuchar el bosque y los pájaros, entre mucho más. Cada vez caminamos más lejos y desarrollamos mayor capacidad de observación, los bichos y coliguachos nos acompañan y ya no asustan a los que les temían. Finalmente, regresamos al lugar de encuentro para juntarnos con los más pequeños, dibujar, realizar manualidades y volver a la calma, mientras los papás comienzan a llegar.

 

Algunas fotos:

6 Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.